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“No es aconsejable” que los 12 niños y su entrenador salgan buceando, dice el gobernador de Chiang Rai

Fuerte revés para las operaciones de rescate de los 12 niños tailandeses y su monitor atrapados en una cueva inundada en el norte del país. Uno de los buceadores que participaba en las tareas de asistencia ha muerto al quedarse sin oxígeno en la botella mientras cubría el largo y laborioso trayecto bajo el agua desde la entrada de la sima al punto donde se encuentran los niños. Horas después, el gobernador de Chiang Rai y jefe de la célula de crisis que se ha habilitado para el rescate de los niños ha informado de que “no es aconsejable” que los críos salgan de la cueva buceando.

El comandante de la unidad de buceadores de la Marina tailandesa, Apakorn Yookongkaew, ha anunciado este viernes en una rueda de prensa la muerte de Samarn Poonan, que quedó inconsciente mientras cubría el trayecto y al que no se pudo revivir. Poonan, un antiguo submarinista militar que trabajaba como voluntario, era uno de los encargados de repartir botellas de oxígeno a lo largo de la ruta que tendrán que cubrir los supervivientes para salir de la gruta, si finalmente se opta por sacarles por esa vía.

“Tras haber entregado una reserva de oxígeno, en el camino de vuelta se quedó sin aire”, declaró Passakorn Boonyaluck, vicegobernador de la provincia de Chiang Rai, donde se encuentra la cueva de Tham Luang. “Se quedó inconsciente en el camino de vuelta, su compañero intentó revivirlo y sacarle, sin éxito”, precisó Yookongkaew.

El fallecimiento demuestra hasta qué punto es difícil evacuar a los 13 atrapados en una isleta a cuatro kilómetros dentro de la gruta, y asesta un duro golpe a las esperanzas de que pueda realizarse pronto el rescate. Aunque se ha conseguido rebajar el nivel del agua, no es suficiente. El gran escollo lo sigue representando un punto del túnel en forma de U, donde el agua ha llegado a tener cinco metros de profundidad y se acumula el barro y los escombros. Un buceador experimentado necesita 11 horas para completar el viaje de ida y vuelta.

El gobernador de Chiang Rai y coordinador de los trabajos, Narongsak Osottanakorn, ha explicado este viernes que los niños tienen suficiente fuerza como para caminar, pero que ahora mismo no pueden nadar hasta un lugar seguro. “Los chicos no pueden bucear por el momento”, ha dicho. “El problema ahora es cuándo estarán listos para bucear”, ha añadido.

Los niños continúan recibiendo clases de natación y buceo a ritmo acelerado, por si se acaba juzgando imprescindible sacarlos lo antes posible. Osottanakorn ha subrayado que de ningún modo se puede permitir que los niveles del agua vuelvan a subir, algo que podría ocurrir si vuelve a caer un temporal.

Los trabajos se centran este viernes en el tendido de una tubería de aire que pueda renovar el oxígeno en la cámara donde se encuentran las víctimas. Según han declarado los equipos de rescate, los niveles de oxígeno se han deteriorado a raíz de la intensa actividad en el interior de la cueva para rescatar a los niños.

Las otras opciones para rescatar al grupo de los 13 Jabalíes Salvajes —el nombre del club de fútbol al que pertenecen— incluyen la posibilidad de mantenerlos dentro de la cueva hasta que pase la temporada de lluvias, algo que aún tardará cuatro meses, o taladrar un pasadizo a través de la roca. Una treintena de equipos busca en la montaña posibles fisuras que acaben en algún punto de la cueva más cercano a los niños.

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