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El medio croata, Balón de Oro del campeonato, simboliza el espíritu de equipo y la ambición de los subcampeones

Antes de que el diluvio se adueñara del Estadio de Luzhnikí, el sol pasó por Moscú. Un poco de justicia poética con el fútbol: Luka Modric fue elegido el mejor jugador del Mundial. Una vez más, el Balón de Oro de un Mundial no salía del campeón. Hay que rebobinar hasta 1994 para encontrar al mejor jugador del torneo y que también se haya subido a lo más alto del podio. En aquella oportunidad, Romario se llevó el doble premio. Desde entonces, ni Ronaldo (Francia 1998), ni Kahn (Corea y Japón 2002), Zidane (Alemania 2006), Forlán (Sudáfrica 2010), Messi (Brasil 2014) y ahora Modric en 2018 han añadido el galardón del mejor al de campeón del mundo.

“Me gustaría agradecer a todos mis compañeros, porque sin ellos hubiese sido imposible. Estoy muy orgulloso”, aseguró Modric. Si el premio de Messi en Brasil generó cierta controversia, en Rusia nadie dudó del volante del Madrid, símbolo de Croacia, sobre todo del juego en equipo. El volante reinventó la figura del creativo, un nuevo matiz al dorsal 10. Corrió 72,3 kilómetros en el Mundial y recuperó 56 balones. Eso sí, no se olvidó de lo suyo. Repartió 484 pases, solo por detrás de Sergio Ramos (506). “Estamos muy contentos por Luka, se lo merecía. Ha jugado un torneo muy grande. Cuando el equipo lo necesitaba, él fue el primero que trabajó. No hay dudas de que fue un premio justo, más allá de que Croacia no haya ganado el Mundial”, opinó el preparador del conjunto balcánico, Zlatko Dalic.

Después de destacar a su capitán, el técnico croata valoró el trabajo de sus muchachos ante Francia. “Jugamos muy bien los primeros 20 minutos, controlamos el juego y el partido. Después nos hicimos ese gol en propia puerta que nos desestabilizó un poco, pero pudimos volver al encuentro”, dijo el entrenador. Sin embargo, Croacia recibió otro golpe. Esta vez del VAR. “No, por favor, no me hagan hablar mal de los árbitros. Ellos tienen un trabajo muy difícil e intentan ser justos. Cuando el VAR te favorece te parece bien y cuando no, no. Eso es lo que tengo que decir. Creo que el VAR es una cosa muy buena para el fútbol”, aseguró Dalic.

Un país pequeño

Dalic recordó el camino de Croacia rumbo a la final en Moscú, tras superar tres prórrogas (como ninguna otra selección en la historia) y dos tandas de penaltis. “En la final no tuvimos la suerte que sí habíamos tenido en el resto del torneo”, expuso Dalic. “Ha sido una lástima llegar hasta la final y quedarnos a las puertas de ganar la Copa del Mundo porque creo que hemos realizado un buen partido y lo hemos dado todo. Estoy muy orgulloso de mi selección. Merecimos más, pero es un buen segundo puesto, es un orgullo llegar tan lejos”, apuntó Davor Suker, presidente de la federación croata. “Es increíble para un país de cuatro millones de habitantes”, apuntó Rakitic.

“Podemos estar orgullosos de lo que hemos conseguido. Dimos lo mejor de nosotros, fuimos un equipo mejor durante la mayor parte del partido. Hoy los sentimientos son encontrados. Cuando pase todo esto vamos a poder valorar mejor lo que hemos logrado”, subrayó Modric. “A los jugadores les dije que no era un día para estar mal. Esto es fútbol, se gana y se pierde. Hay que estar muy orgullosos”, insistió el preparador croata. “Espero que todos los que aman a Croacia sientan que hemos dado todo lo que tenemos. Desafortunadamente hemos perdido, pero esto será recordado durante mucho tiempo”, añadió Vrsaljko.

“En nuestro autobus dice: Mala zemlja, veliki snovi (Pequeño país, grandes sueños). Invito a todas las pequeñas naciones a soñar. Si trabajas duro y tienes buenos jugadores, todo es posible. Primero hay que tener un sueño, luego ambición. Y nunca hay que rendirse”, concluyó Dalic.

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