La transformación digital es imparable. Procesos de todo tipo están migrando a ecosistemas digitales para ser más efectivos. Los procesos electorales ya se han fijado en nuevas tecnologías como el ‘blockchain’ para hacer más transparente la forma en la que votamos.

Las votaciones, un proceso de toma de decisiones sobre los intereses de la sociedad, ha existido durante más de 2000 años. Hace algunos siglos las decisiones las tomaban únicamente un grupo reducido de personas. Lo hacían, por ejemplo, a mano alzada. A medida que la población creció en número y los derechos se ampliaron, se pudo votar y la gente se involucró en las cuestiones que afectan a las sociedades.

La tecnología modificó la forma de votar: de procesos a mano alzada se pasó a la impresión de papeletas y el anonimato se convirtió en algo sustancial. Asimismo, los recuentos de votos se hicieron de forma más rápida y transparente. Aun así, ¿puede mejorarse la forma en la que votamos en el siglo XXI? Nuevas tecnologías como el ‘blockchain’ pueden ser la respuesta.

Gracias a la tecnología de la cadena de bloques se pueden mejorar procesos públicos en los que la intervención humana es decisiva, como las elecciones o la adjudicación de concursos públicos. Es cierto que el sector financiero sigue siendo el que más utiliza esta tecnología y concentra el 60% de la inversión. Que no es poca. Para 2023 se estima que alcanzará los 23.300 millones de dólares, según datos de Statista.com.

Al usar ‘blockchain’, cualquier documento queda registrado y es inmutable. Es ideal a la hora de realizar contratación pública, registro de propiedad de tierras o seguimiento de recursos públicos.  También en los procesos electorales, porque ayudaría a generar confianza entre los ciudadanos”, señala Mauricio Tovar, director de la Fundación Blockchain Colombia y responsable de un proyecto piloto de elecciones estudiantiles en Bogotá con ‘blockchain‘.

“El escenario ideal de un proceso electoral futuro con ‘blockchain’ es que todo esté registrado, desde la identidad digital del votante hasta el conteo de votos”

Esta tecnología de cadena de bloques utiliza herramientas criptográficas para asegurar la seguridad de los datos que maneja. Solo el remitente y el destinatario conocen el contenido de la operación en una red totalmente descentralizada. Algunos de los beneficios que puede traer son:

  • La validez de los resultados: Los resultados de la votación no podrían ser falsificados. En todo momento se puede verificar cuántos votos se emitieron al comienzo de la votación y cuántos se contabilizan en el recuento. Todos los votos (válidos o en blanco) se conocen al realizar el recuento.
  • Transparencia del proceso: ‘blockchain’ brinda la oportunidad de controlar el proceso e incluso de que cada persona sepa en cada momento -entrando en la plataforma habilitada con sus claves- que su voto ha sido emitido y contado. El registro y el control es total.
  • Privacidad y anonimato: al tratarse de una herramienta descentralizada, nadie salvo el ciudadano sabrá qué ha votado, desde dónde o cuándo lo ha hecho.
  • Velocidad en el recuento: gracias a la descentralización que permite ‘blockchain’, los resultados de la votación en todo el país se contarán de manera automática, sin tener en cuenta que se hayan emitido a nivel nacional, provincial o por ciudades.
  • Ahorro de costes y personal: como todo proceso que muda del mundo analógico al mundo digital, ayudaría a ahorrar costes por el ahorro en el envío de papeletas, movilidad de los votantes, apertura de centros de votación y personal para el recuento.

“El escenario ideal de un proceso electoral futuro con ‘blockchain’ es que todo esté registrado, desde la identidad digital del votante hasta el conteo de votos. Este punto es importante, porque gracias a esta identidad digital se evitaría la suplantación del votante. Nadie podría reemplazarte en internet y votar por ti” señala Tovar.

El proceso comenzaría con el registro del ciudadano en una plataforma con una clave personal. En la plataforma se emitiría el voto / elección del candidato en un plazo asignado.  Al emitir el voto, éste queda registrado y es inmutable.

Una prueba en elecciones estudiantiles

En marzo de 2018, la Alta Consejería TIC de la Alcaldía Mayor de Bogotá y el ViveLab Bogotá de la Universidad Nacional realizaron una prueba piloto de votación a través de ‘blockchain’ en la capital colombiana. Unos 4.500 alumnos de tres colegios distritales de Bogotá eligieron a sus líderes entre los estudiantes a través de una votación realizada con tecnología.

Los chicos y chicas se sentaron delante de un ordenador e introdujeron un código único que les identificaba. A la hora de votar eligieron su voto entre cinco fotografías de los candidatos que se presentaban. El proceso se pudo llevar a cabo gracias a un contrato inteligente que ejecuta un software siempre que los participantes en la votación cumplan una serie de requisitos establecidos previamente.

“Fue un proceso rápido y los propios colegios nos han dicho que les gustaría repetirlo porque significó un gran ahorro de papel y de tiempo”, señala Tovar, uno de los responsables encargados de la votación.