El banco central, en una operación técnica, trata de mantener así el control sobre el tipo de interés de referencia

FUENTE: EL PAIS

La Reserva Federal detecta una pequeña fuga en la cañería y la tapa antes de que se haga más grande. El banco central estadounidense ofreció este martes inyectar hasta 75.000 millones de dólares de liquidez en el mercado, tras detectar una espiral repentina en el coste de los créditos a corto plazo. Se trata de un ajuste técnico que permite a la autoridad monetaria controlar el tipo de interés de referencia. Hacía más de diez años que la Fed no realizaba este tipo de operaciones. Hay previsto otro para este miércoles.

Al final la Fed inyectó 53.200 millones en el sistema para aliviar la restricción que se detectó en el financiamiento a corto plazo. Para ello recurrió al mecanismo que permite al banco central recomprar bonos del Tesoro y otros activos de deuda a cambio de efectivo. Es una herramienta que sirve a los bancos centrales para lubricar el flujo de dólares y ayuda a mantener el tipo “en el rango objetivo”.

Es la primera acción de este tipo que se adopta desde la crisis financiera. El precio del dinero en EE UU está actualmente en una banda que se mueve entre el 2% y el 2,25%. La tensión repentina en el mercado de deuda se debió a una combinación de factores. La semana pasada se realizaron varias subastas de deuda y esta semana expira el plazo que tienen las grandes empresas para pagar los impuestos al Tesoro.

La acción la ejecutó la Reserva Federal de Nueva York a través de una subasta celebrada este martes. Es el brazo ejecutor del banco central estadounidense. La autoridad monetaria está desde hace cinco años en proceso de desprenderse de los activos de deuda que adquirió durante la crisis para sostener la economía. El mes pasado, sin embargo, decidió poner en pausa la reducción del balance.

La maniobra se anunció en la víspera de que la Fed decida sobre los tipos. La expectativa general es que los rebaje un cuarto de punto, para colocarlos de nuevo por debajo del 2%. Sería, de concretarse, el segundo recorte consecutivo en el precio del dinero tras el decidido a final de julio. Pero como entonces, se esperan disidentes que consideran que la rebaja no se justifica.

La lectura de los últimos indicadores económicos, como el de producción industrial de agosto, está siendo mejor de la esperada. También se muestra firme la inflación, pese a seguir por debajo del objetivo del 2%, y los salarios suben. Los gestos de EE UU y China en el conflicto comercial contribuyeron además a rebajar la tensión en Wall Street. Pero hay factores de incertidumbre.