El brandy español falsificado podría haber exportado 4 millones de litros ilegalmente desde 2018.  La trama se ha descubierto gracias al contraste de los documentos que llegaban a las empresas con los nombres del producto tergiversados, según las autoridades de Georgia. 

FUENTE: BUSINESS INSIDER

Una trama que ya se consideraba escandalosa acaba de alcanzar la cifra de 4 millones de litros falsificados. El Mundo ha conseguido destapar que el fraude del brandy español falsificado es de tal calibre que podría poner en peligro toda la producción de vino y brandy de Francia, España y Georgia

En un principio se consideraba que las exportaciones del supuesto brandy eran de 160.000 litros desde 2018, cuando data que comenzaron estos comercios. Sin embargo, sólo un mes después acaba de descubrirse que la cifra asciende a 4 millones de litros falsificados.

En Francia, según CapitalLe Figaro en julio databa las exportaciones de 8 millones de litros, afectando a marcas francesas como Saint-Remy, Grand Empereur, Black Stor que tienen un valor de sus exportaciones cerca de 189 millones de euros el año pasado a la internacional.

Las autoridades georgianas fueron las que detectaron una anomalía en la documentación de los camiones que transportaban el supuesto aguardiente de vino. Realmente los camiones salían de Moldavia cargados con aguardiente de maíz, ilegal por la normativa europea en la producción de brandy. En cada punto deparada, durante todo el proceso de elaboración, iban cambiando el nombre del producto. 

Esto hizo que el Gobierno de Georgia pidiese ayuda a Francia y España para investigar si había o no un fraude en la producción del brandy español. 

Según el director de la National Wine Agency de Georgia, Levan Mekhuzla, insiste: «Cuatro millones de litros es una cantidad muy grande y por eso sospechamos que se han falsificado documentos. Además, sería imposible exportar una cantidad tan grande para una empresa como Iberica Spirits, porque por su tamaño no tiene capacidad. Sólo hay cuatro o cinco bodegas en el país capaces de elaborar cantidades tan grandes». Lo que implicaría que Iberica Spirits no está sola en todo esto. 

La agencia además aclara que Iberica Spirits, la empresa española responsable de sacar el producto desde Georgia, no obtuvo su certificado oficial, que corrobora la calidad de las cosechas, para la exportación.  

La trama del brandy falsificado

El fraude del brandy consistía en fabricar el brandy con aguardiente de maíz que es tres o cuatro veces más barato. Este proceso va en contra de la normativa europea de la elaboración de brandy, pues exige que este sea elaborado únicamente a partir de aguardiente de vino.

La trama se destapa gracias a las autoridades georgianas que, contrastando datos de los camiones de transportes, descubrieron algo sospechoso. El nombre del producto que transportaban los mismos camiones cambiaba según los destinos de llegada y las fases del proceso de elaboración

Los primeros movimientos tienen lugar en Moldavia, Chisinau, donde una empresa británica (Brina Project LLP) compraba alrededor de 23.000 litros de aguardiente de maíz, según ha podido destapar El Mundo a mediados de agosto. De ahí, el producto se transportaba a Sofía, Bulgaria, donde solamente se depositaba en una empresa de logística (M&M) que no tenía ningún tipo de relación con la elaboración de alcohol. 

Esos primeros papeles registran que el producto es ENA (Ethyl Neutral Alcohol), con lo que no se puede procesar el brandy. Cuando el cargamento llega a Kutaisi, Georgia, la documentación registra que el producto es aguardiente de vino, según el medio en cuestión. 

Una vez en Georgia, el supuesto aguardiente de vino llega a una empresa llamada Iberica Spirits, una filial de Altosa —empresa española—. El mismo camión que transportaba ENA y más tarde aguardiente de vino, es el que entrega en Francia y España ahora otro registro de documento: «brandy de cinco o tres años de antigüedad, aunque en otros casos se mantiene como aguardiente de vino»

Esta trama tiene algo más que un fraude ilegal por parte de las diferentes compañías. Hay dos sectores que se ven seriamente afectados: uno de ellos es la producción legendaria de Georgia que lleva elaborando vino desde hace más de 8.000 años; y por otro lado, está Francia que, por si fuera poco, las casas acostumbran a intercambiar licores y esto podría afectar a terceras y cuartas empresas que están totalmente desconectadas de la trama inicial. 

De hecho, la Georgian Wine Association lamenta lo sucedido: «Es un problema para los productores de vino georgianos, ya que su prestigio puede verse afectado si de su país salen partidas de alcohol con el que se elabore brandy falsificado».