La estrategia de la ‘Scuderia’ en Singapur arrebata al monegasco un triunfo casi seguro

FUENTE: EL PAIS

Ferrari siempre encuentra la forma de llamar la atención aunque a menudo lo haga sin querer. Esta vez, en Singapur, el tropezón quedó camuflado por el resultado final, que colocó a los dos bólidos rojos en el podio, en el que supone el primer doblete de la Scuderia en más de dos años, exactamente desde el Gran Premio de Hungría de 2017, ganado por Sebastian Vettel y con Kimi Raikkonen como escudero.

El equipo italiano ha cambiado una barbaridad desde entonces hasta el extremo de que el alemán, todo un tetracampeón del mundo (2010-2013), incluso ha perdido la condición de indiscutible número uno dentro de la marca de Maranello, encandilada por el magnetismo, el carisma y el descomunal talento de Charles Leclerc. Este chaval de 21 años lo tiene todo para ser uno de los principales protagonistas del relato en el Mundial de los próximos años, a la espera de saber quiénes serán los demás actores.

Lewis Hamilton acudirá a la cita con toda seguridad y muy probablemente también lo haga Max Verstappen, veremos si aguanta Vettel en una gresca a tres bandas (Mercedes, Ferrari y Red Bull) que promete domingos explosivos y tan sorprendentes como el último, marcado irremediablemente por una decisión tomada desde el muro de la estructura de Il Cavallino.

Corría la vuelta 20 y Leclerc lideraba un pelotón muy compacto en el que Hamilton circulaba pegado a la caja de cambios del monegasco y justo por delante de Vettel. En esas que el alemán enfiló el carril de los talleres cuando lo más normal en estos casos es que sea el coche que va delante el que realice su primera parada.

Con esa maniobra, Ferrari no perseguía otra cosa que el efecto conocido en el argot como ‘undercut’ –el término utilizado para describir un adelantamiento que se produce en los garajes–, en este caso sobre Hamilton. Pero la vuelta de reingreso a la pista del corredor de Heppenheim fue tan brutalmente rápida y la del ‘rebaño’ tan lenta, que la jugada no solo le sirvió para superar al británico de Mercedes, sino también a su compañero, atónito y cabreadísimo al comprobar la pirula que le acababan de hacer sus propios ingenieros.

“Sigo concentrado y con la cabeza agachada y seguiré así hasta que la carrera se termine, pero quiero deciros qué siento. Para ser honesto, no entiendo el sentido de ese ‘undercut’, pero lo discutiremos después”, soltó Leclerc, por la radio, cuando se desencadenó el incidente que alteró una prueba que se preveía bastante más lineal.

Ni la aparición del coche de seguridad ni la degradación de las gomas que se vaticinaba para los últimos giros alteró el orden que establecieron las visitas a los boxes para suerte de Vettel, que más de un año y 22 grandes premios (desde Bélgica 2018) volvió a celebrar una victoria. El podio lo completó Verstappen, que en los estertores de la prueba sudó la gota gorda para contener los achuchones de Hamilton en otra jornada que se les torció a las Flechas de Plata, de nuevo incapaces de subir al cajón. Carlos Sainz, por su parte, sufrió un topetazo con Nico Hulkenberg a las primeras de cambio que condicionó al de McLaren, que a pesar de todo pudo reincorporarse a la pista y cruzar la meta el 12º.

La combinación de factores permite a Leclerc escalar hasta la tercera posición de la tabla general de puntos, empatado a Verstappen y seis por delante de su vecino. “Al salir [de boxes] lo di todo porque sabía que tenía dos coches por delante que no habían parado. Pero videntemente que fue una sorpresa para mí verme delante”, se felicitó Vettel, muy satisfecho por el botín cosechado como el rendimiento de su prototipo, más afilado que en ningún momento del curso, vencedor de las tres últimas paradas del calendario (Bélgica, Monza y Singapur), donde también acumuló tres ‘pole position’.