Eso, según el libro que lanzó Cameron Douglas, en donde cuenta lo difícil que fue nacer en una de las familias más poderosas y reconocidas de Hollywood.

FUENTE: PULZO

“Cuando era un niño muy pequeño, recuerdo que mi padre me hacía repartir porros entre los invitados a sus fiestas”, se lee en un pasaje de ‘Long Way Home’, citado por El País de España.

Sin embargo, las revelaciones personales que hace Cameron en su libro son mucho más profundas y desgarradoras. 

El hombre de 40 años, que pasó 7 años en la cárcel por tráfico de drogas y casi uno de ellos en aislamiento, también cuenta que a los 13 años ya fumaba marihuana, a los 15 olía cocaína, a los 17 probó las metanfetaminas, dos años después la cocaína líquida (que llegó hasta a inyectarse en el cuello) y a los 26 la heroína, como se le ve asentir en una entrevista que otorgó a ABC News.

Sin culpar a nadie, pues reconoce que muchos jóvenes han florecido en ambientes más peligrosos que el suyo, Cameron reconoce en su texto que es “extraño crecer viendo a tu padre y a tu abuelo como gigantes proyectados en pantallas y vallas publicitarias […] ¿Cómo compites con Kirk Douglas? ¿Cómo vives a la sombra de Michael Douglas?”, cita nuevamente El País.

El tiempo en la cárcel también tiene su capítulo en ‘Long Way Home’, especialmente el tema del aislamiento, que Douglas describe como “estar en una caja”, en donde hasta poder escribir es un desafío.