FUENTE: AFP

Los uruguayos eligen este domingo nuevo presidente, en una elección que podría dirimirse en un balotaje y en la que los ciudadanos deben pronunciarse también sobre una reforma de seguridad que promueve la creación de una guardia nacional militarizada.

Las mesas de votación abrieron a las 08H00 locales (11H00 GMT) para que sufraguen unos 2,6 millones de ciudadanos habilitados, en unos comicios que tienen como favoritos para pasar a una segunda vuelta el 24 de noviembre al oficialista exalcalde de Montevideo Daniel Martínez, con 40% de la intención de voto, y al exsenador de centroderecha Luis Lacalle Pou, con 28%.

La afluencia de votantes era elevada, con un 41% a las 13H00 (16H00 GMT), indicó la Corte Electoral. Las urnas cerrarán a las 19h30 locales (22H30 GMT) con posibilidad de prórroga de una hora.

Martínez, que debió hacer una larga fila para votar, dijo a la prensa mientras esperaba su turno que aguardará los resultados con una «serena expectativa» y que había hablado con Alberto Fernández, el candidato peronista favorito en las elecciones que celebra este domingo Argentina, y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

Por su lado, Lacalle Pou, quien sufragó en la ciudad de Canelones (45 km al norte de la capital) indicó que su campaña por la segunda vuelta comenzará «mañana mismo», porque «no hay tiempo que perder».

En un contexto regional agitado, con masivas protestas en Chile en demanda de mejoras económicas y elecciones cuestionadas por observadores internacionales en Bolivia, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez destacó la solidez institucional de su país.

«Los uruguayos tienen gran adhesión al sistema democrático», declaró Vázquez (Frente Amplio, izquierda), que culminará su segundo mandato el 1 de marzo.

Antes de votar, también se refirió a su diagnóstico de cáncer de pulmón: «Tengo la esperanza y el deseo de ponerle la banda presidencial al próximo presidente», dijo a periodistas al salir de su casa.

La seguridad a las urnas

Además de votar presidente y Parlamento, los uruguayos decidirán sobre una reforma Constitucional que promueve la creación de una guardia nacional que pondría a 2.000 militares en las calles en tareas de seguridad.

También propone cadena perpetua «revisable» a los 30 años para delitos graves; penas más duras para homicidas y violadores, y la autorización de allanamientos nocturnos de hogares por orden judicial en caso de sospecha de ilícitos.

Aunque no la apoya ninguno de los 11 candidatos presidenciales y ha sido objeto de una fuerte campaña en contra por parte de movimientos sociales, sindicatos y el oficialista Frente Amplio, según encuestas publicadas esta semana, entre 39 y 53 por ciento de la ciudadanía se declara favorable a la propuesta.

Considerado en otra época un oasis de paz en una región turbulenta, Uruguay ha visto degradarse sus estadísticas de seguridad en los últimos años. El país registró un récord de homicidios en 2018 (414), con un alza de un 45% respecto a 2017.

Dos visiones de país

Mientras Martínez, un ingeniero de 62 años, propone la continuidad de las políticas del Frente Amplio, que gobierna desde 2005 y busca su cuarto mandato, Lacalle Pou, un abogado de 46 años, plantea cambios en gasto público, comercio y política exterior.

Durante la campaña el candidato opositor ha sido un duro crítico del persistente déficit fiscal en Uruguay, que en los gobiernos del Frente Amplio ascendió a 4,8% del PIB, y ha propuesto una serie de medidas para ahorrar en el Estado pero sin subir impuestos, a contramano de la tesitura del actual gobierno.

Mientras Martínez, un ingeniero de 62 años, propone la continuidad de las políticas del Frente Amplio, que gobierna desde 2005 y busca su cuarto mandato, Lacalle Pou, un abogado de 46 años, plantea cambios en gasto público, comercio y política exterior.

Durante la campaña el candidato opositor ha sido un duro crítico del persistente déficit fiscal en Uruguay, que en los gobiernos del Frente Amplio ascendió a 4,8% del PIB, y ha propuesto una serie de medidas para ahorrar en el Estado pero sin subir impuestos, a contramano de la tesitura del actual gobierno.

El candidato oficialista, en tanto, no descarta ninguna herramienta para subsanar los problemas de caja de Uruguay, que financia su brecha financiera con deuda.

Durante la campaña el candidato opositor ha sido un duro crítico del persistente déficit fiscal en Uruguay, que en los gobiernos del Frente Amplio ascendió a 4,8% del PIB, y ha propuesto una serie de medidas para ahorrar en el Estado pero sin subir impuestos, a contramano de la tesitura del actual gobierno.

El candidato oficialista, en tanto, no descarta ninguna herramienta para subsanar los problemas de caja de Uruguay, que financia su brecha financiera con deuda.

Mientras Lacalle Pou ha calificado de «vergüenza nacional» la política uruguaya de cercanía con Venezuela, Martínez declaró a la AFP que continuaría «totalmente» con la postura actual del gobierno del Frente Amplio, que evita condenar al régimen de Nicolás Maduro en foros internacionales y tiene una relación muy cercana desde siempre con el chavismo.