La cita presidencial es en Brasilia y además del local, Rusia y China, también participan el resto del bloque, India y Sudáfrica. Cuáles serán los temas oficiales y extraoficiales que se tratarán, y un recorrido por las polémicas y los puntos de coincidencia

FUENTE: INFOBAE

El presidente de Brasil es el anfitrión de una nueva cumbre del bloque de los países emergentes más poderosos del globo. Alineado al norteamericano, un clásico enemigo de este foro, Bolsonaro tendrá que inaugurar aptitudes de equilibrista con el ruso Vladimir Putin y el chino Xi Jinping, pero también con el indio Nerendra Modi y el sudafricano Cyril Ramaphosa, si quiere que la cumbre sea exitosa. Es que además de la ya vieja conocida guerra comercial, las convulsiones en América Latina prometen ser un divisor claro entre el capitán brasileño y el resto de los mandatarios.

El verdadero dilema que enfrentan los cinco es el de la unidad: ¿siguen siendo un grupo de peso a nivel internacional aunque sus economías ya no crezcan al mismo ritmo? , ¿podrán superar sus diferencias e intentarán que prime el pragmatismo para que la cita no sea un fracaso? ¿Bolsonaro pondrá empeño en revitalizar los BRICS o simplemente se encomendó a un piloto automático y está contando el tiempo para que termine sin sobresaltos ni grandes novedades? ¿Podrá mantenerse alineado a Trump sin quebrar la confianza de su principal socio comercial, China?

Los roces aparecerán en la agenda no formal porque los temas centrales elegidos por la presidencia pro tempore de Brasil para la cumbre son vagos. Sus prioridades son la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación; la economía digital; el aumento de los contactos del sector productivo con el Nuevo Banco de Desarrollo; y el fortalecimiento de la cooperación en la lucha contra la delincuencia transnacional.

Los invitados llegaron entre la tarde y la noche de ayer pero sus cronogramas oficiales empiezan hoy cuando participen de la clausura del Foro Empresarial de los BRICs y luego de un evento cultural y un homenaje protocolar. Mañana, miércoles 14, tendrán el día más cargado. Después de la tradicional foto de familia en el Palacio Itamaraty, sede de la Cancillería, comenzara la reunión cerrada entre los cinco… Bueno, ellos, sus intérpretes y sus principales asesores. Y después, la sesión plenaria, el diálogo con el Consejo empresarial de los BRICS y el almuerzo de mandatarios.

Mientras ellos comen, los funcionarios de los cinco países trabajarán en un documento final cuyo resultado marcará el éxito o no del encuentro. Del empeño de Bolsonaro dependerá que sea uno texto contundente, con definiciones claras, o uno más protocolar, sin grandes definiciones.

Así, en los papeles no hay ningún tópico álgido… Pero los problemas empezarán si Bolsonaro decide sacar a la luz la grieta de los BRICS: las grandes diferencias ideológicas entre él y los otro cuatro líderes.

Desde la cancillería brasileña ya avisaron que no se evitarían los temas sensibles. “No es un secreto para nadie que las posiciones frente a lo que ocurre en Venezuela varían en el universo de los BRICS», dijo el secretario de Comercio Exterior y Asuntos Económicos de la Cancillería brasileña, Norberto Moretti, días antes de la cumbre de los BRICS. Y esa definición de honestidad brutal se aplican al resto de los temas bisagra, como Bolivia, por ejemplo.

Desde la cancillería brasileña ya avisaron que no se evitarán los temas sensibles

Es que Putin también avisó que no esquivará el bulto. «Con Bolsonaro ya hubo una reunión en Osaka. Ahora será una conversación más profunda. La agenda será, fundamentalmente, bilateral y, por supuesto, también se tocarán problemas internacionales y asuntos regionales, teniendo en cuenta la situación en Bolivia», dijo Yuri Ushakov, asesor presidencial para Asuntos Internacionales. Mientras que para Bolsonaro, el domingo pasado cuando renunció Evo Morales, cercado por las protestas, las pruebas de fraude de la auditoría de la OEA y los motines policiales, “fue un gran día”, para Putin, se perpetró “un golpe orquestado”.

Están en las antípodas con respecto a Bolivia, pero también sobre Venezuela, donde Rusia se erigió como principal aliado del régimen de Maduro. Moscú y Beijing, de hecho, son su principal sostén económico y el ruso, en un mundo donde ningún presidente quiere sacarse una foto con Maduro, no tuvo ningún inconveniente en posar con él semanas atrás en uno de los pocos viajes que el chavista hace al exterior, aterrado de que sus enemigos internos lo traiciones durante su ausencia. Solo el brasileño reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, los otros cuatro presidentes d los BRICS apoyan a Maduro y tienen un entramado de negocios que garantizan la subsistencia del chavismo.

En un clásico ya del escenario internacional, los presidentes azuzan conflictos externos para acallar los internos. Hasta ahora, la bilateral Brasil-Rusia está estipulada para mañana, después de que termine la agenda de la cumbre. Quizás el horario, después de que haya definiciones del bloque, ayude a apaciguar las aguas.

La otra encrucijada que enfrenta Bolsonaro es el juego polígamo que hace con Trump y Xi Jinping: es que el republicano es el principal aliado político del brasileño, pero el chino es su principal socio comercial. La cintura del ex capitán será determinante para conservar ambas relaciones.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, obsequia al presidente de China, Xi Jinping, una camiseta del Flamengo en Beijing, el 25 de octubre de 2019. (FP)
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, obsequia al presidente de China, Xi Jinping, una camiseta del Flamengo en Beijing, el 25 de octubre de 2019. (FP)

La bilateral con Xi Jinping prevista para hoy a las 11 de la mañana en el Palacio Itamaraty incluiría un tema central que puede desembocar en el quiebre de alguno de los dos vínculos. Es que a mediados de 2020 el Gobierno de Brasil tiene prevista una subasta de las frecuencias de 5G, la tecnología que desató la feroz guerra comercial entre EEUU y China. El gobierno de Trump, de hecho, montó una campaña internacional con el secretario de Estado Mike Pompeo a la cabeza para instar a los países del mundo a que veten a la empresa china Huawei, señalada por Washington como agencia ilegal de espionaje chino.

Pero Xi Jinping quiere que Bolsonaro incluya a Huawei en el concurso… Es cierto que el brasileño no tiene que tomar esa decisión en esta cumbre, pero en algún momento va a tener que decidir, y de esa determinación dependerá el futuro de su tan preciada relación con Trump.

En este contexto, los presidentes de los BRICS comienzan hoy una cumbre con final incierto. Y con un anfitrión altamente impredecible, nadie se anima a vaticinar cuáles serán sus conclusiones.