Los resultados preliminares, que dan un escaso margen al actual mandatario, son rechazados por su principal rival, Abdullah Abdullah

La Comisión Electoral Independiente de Afganistán ha anunciado este domingo que el presidente Ashraf Ghani logró la mayoría de los votos en los comicios del pasado septiembre. Se trata, no obstante, de resultados preliminares por lo que la voluntad de impugnarlos de su inmediato rival, Abdullah Abdullah, y el escaso margen con el que Ghani ha superado el 50% exigido aún pueden hacer necesaria una segunda vuelta. Mientras tanto, la tensión entre ambos campos agrava la inestabilidad en un país sacudido por la violencia de los talibanes y otros grupos insurgentes.

El actual jefe del Estado ha obtenido el 50,64% de los votos frente al 39,52% de Abdullah, según ha informado la presidenta de la Comisión Electoral, Hawa Alam Nuristani, durante una conferencia de prensa en Kabul. Los candidatos disponen ahora de tres días para presentar reclamaciones. Nuristani ha precisado que los resultados no serán definitivos hasta que la Comisión de Quejas de ese organismo revise las eventuales alegaciones.

Apenas se ha conocido la noticia, la oficina de Abdullah ha anunciado que desaprueba el recuento preliminar y ha insistido en que la Comisión ha fracasado en hacer frente al fraude. “Nuestro equipo no va a aceptar el resultado de este voto fraudulento si no se tienen en consideración nuestras legítimas demandas”, afirma el comunicado que ha difundido.

Ninguna sorpresa en el rechazo de Abdullah. El dirigente contesta la validez de 300.000 papeletas validadas por la Comisión sin aportar datos concluyentes. Todo empezó cuando ese organismo, que debía haber entregado los resultados el pasado 19 de octubre, anunció un recuento por “discrepancias en el sistema”. Abdullah interpretó la medida como un intento de añadir votos a Ghani y sus partidarios bloquearon las oficinas electorales en varias provincias para evitar el proceso, lo que retrasó aún más el escrutinio.

Los 300.000 votos disputados resultan claves debido a la escasa participación en las presidenciales. Sólo 2,8 millones de afganos de los 9,6 millones de electores registrados (29%), acudieron a las urnas el 28 de septiembre. De esas papeletas, casi un millón fueron descartadas por irregularidades. Según los datos oficiales, de los 1.824.401 votos válidos Ghani obtuvo 923.868 y Abdullah, 720.099.

Para evitar los votos múltiples de convocatorias anteriores, este año se contaba con máquinas de registros biométricos facilitadas por una empresa alemana. Además, a diferencia de 2014, los compromisarios enviados por los candidatos no denunciaron irregularidades graves. La presidenta de la Comisión ha recordado que si una revisión del recuento dejara al presidente por debajo del 50% y su rival no lograra la mayoría, habría que convocar una segunda vuelta.

La situación recuerda la que se vivió hace cinco años cuando Abdullah también cuestionó los resultados de las presidenciales, desatando una crisis constitucional. La mediación de Estados Unidos llevó a una solución salomónica: Ghani nombró a Abdullah “jefe ejecutivo”, un puesto que no estaba recogido en la Constitución y desborda las responsabilidades de primer ministro. La fórmula no ha reducido las tensiones entre ambos, en especial en lo que respecta a lograr la paz con los talibanes, algo en lo que Abdullah se muestra más duro.