FUENTE: BUSINESS INSIDER

El coronavirus continúa propagándose por China, pero en todo Wall Street tiene claro que la influencia de la enfermedad en la economía se está consolidando.

La idea es la siguiente: China volverá lentamente al trabajo a finales del primer trimestre. Los inversores se mantendrán bastante estables durante este período sabiendo que el coronavirus solo supondrá un golpe temporal en las ganancias corporativas y la actividad económica general. En última instancia, como en 2003 cuando el SARS se apoderó del país, China repuntará en una recuperación en forma de V —una rápida caída en la actividad económica seguida de un fuerte retorno a la normalidad poco después. Los mercados están exagerando.

Estas afirmaciones se equivocan. Y no solo porque se desconoce si el calendario acordado es remotamente preciso —sino también porque la economía china, y especialmente su sistema bancario, es completamente diferente ahora que en 2003.

La economía del país está creciendo mucho más lentamente (el crecimiento del PIB se sitúa en torno a un  6%, según el gobierno, en comparación con el 10% de 2003) y el sistema bancario es más frágil y está cargado de deudas.

China tiene el doble de deuda que durante el SARS.
China tiene el doble de deuda que durante el SARS. Autonomous Research

«No se tiene un punto de referencia en cuanto a cómo percibir a China en una recesión en todos los ámbitos porque han estado en un atracón de crecimiento de 30 años», declara Charlene Chu, analista senior de Autonomous Research. «Elmundo está subestimando lo que está sucediendo en China».

Chu describe el impacto del coronavirus en la economía como un «choque más profundo en un contexto muy diferente». Y en mitad de todo ello, los gobiernos locales continúan bajo una intensa presión de cumplir los objetivos económicos y las empresas continúan bajo una intensa presión para no despedir a nadie.

Quién pensará en los bancos

Para comprender la situación económica en la que se encuentra el país, se debe recordar lo que estaba sucediendo en China hace un año, más allá del conflicto comercial con los Estados Unidos. El pasado invierno, como se recordará, daba la impresión de que la economía china podría desmoronarse, ya que el crédito se había agotado para el sector privado — que es de donde viene el mayor crecimiento del país— y los consumidores redujeron drásticamente el gasto.

Para comprender la situación económica en la que se encuentra el país, debe recordar lo que estaba sucediendo en China hace aproximadamente un año, aparte del conflicto comercial con los Estados Unidos. Como recordarán, el invierno pasado parecía que la economía china podría desmoronarse, ya que el crédito se había agotado para el sector privado, que es de donde proviene la mayor parte del crecimiento del país, y los consumidores habían reducido drásticamente el gasto.

Después, en mayo, los reguladores chinos tuvieron que rescatar a un banco, Baoshang Bank, por primera vez en décadas. A este le siguieron algunos rescates más, y de repente los bancos se asustaron de prestarse unos a otros. En junio, el Partido Comunista Chino se vio obligado a reunir a todas las entidades bancarias, decirles que actuaran juntas y exigirles que redujeran sus inversiones entre sí (un concepto con el que los banqueros habían perdido la familiaridad durante la ola de crédito posterior a la crisis del estado).

No es sorprendente, entonces, que la calidad crediticia del sistema bancario chino haya tenido una tendencia a la baja, especialmente en el nivel inferior.

La calificación de los bancos del PBOC está migrando a la baja
La calificación de los bancos del Banco Popular de China está migrando a la baja. Autonomous Research

Debido al coronavirus, este sistema bancario debilitado —menos de un año después de estar al borde del abismo— tendrá que perdonar préstamos para empresas grandes y pequeñas y continuar financiando a los gobiernos locales, que se enfrentan a las consecuencias del estancamiento de la economía y el esfuerzo por combatir el coronavirus. La investigación realizada por S&P estimó que si esta crisis se prolonga, la deuda en el sistema bancario podría aumentar del 2% de finales del año pasado a más del 6%.

En este entorno, algún tipo de actividad de liquidez podría ser aún más perjudicial de lo que fue en verano.

«Todos los bancos serán más sensibles a su exposición de unos con otros. Y realmente no saben del riesgo de los demás», comenta a Business Insider Dinny McMahon, autor de China’s Great Wall of Debt: Shadow Banks, Ghost Cities, Massive Loans and the End of the Chinese Miracle. «Si hay una actividad de liquidez, se podría ver volar la seguridad muy rápidamente, y la forma en que los bancos definen la seguridad puede ser un poco más severa que el año pasado».

Y después, por supuesto, incluso si los bancos pudieran perdonar préstamos y aliviar las condiciones crediticias, eso sería hacer mucho. Algunas empresas simplemente pueden no ser solventes después de este shock económico.

«Gran parte de lo que se está hablando en este momento es de tratar de obligar a los bancos a reducir las tasas, pero las tasas más bajas no resolverán el problema si las empresas son insolventes«, afirma Leland Miller, fundador de China Beige Book. «Por lo tanto, el problema no es el coste de capital, es si las empresas subyacentes son en última instancia solventes. Dependiendo de cuánto tiempo tarde la economía en recuperarse, ese número podría ser ahora sustancialmente menor de lo que era antes del brote».

Después está el sector privado

La otra lucha del sistema financiero de China durante el año pasado fue asegurar que las empresas del sector privado, en su mayoría pequeñas y medianas empresas, recibieran la financiación adecuada. Muchas de estas compañías solían obtener financiación del sistema bancario en la sombra de China, por lo que cuando las autoridades tomaron medidas enérgicas contra eso en 2017 y 2018, se vieron exprimidas.

Las autoridades pasaron el año pasado estableciendo mecanismos de financiación para este tipo de grupos, pero el sistema aún no funciona a la perfección. Esto es increíblemente importante. Los medios estatales chinos permitieron conocer que en 2018, el sector privado representó el 50% de los ingresos fiscales, el 60% del PIB y el 90% de los nuevos empleos y nuevas empresas.

«Creo que saben que todavía tendrán problemas para conseguir fondos para estas», declara Chu sobre las pymes. «Están analizando el mercado de bonos … pero el verano pasado  tuvieron problemas con las pymes y problemas bancarios, por lo que no es sencillo».

Por supuesto, si eres una pyme que no tiene relación con un banco, el alivio crediticio podría no serte de gran ayuda, apunta McMahon.

Es por eso que China anunció la semana pasada medidas para apoyar a las pymes que no tienen nada que ver con los bancos, incluida la petición a los gobiernos regionales para que no apliquen impuestos ni tarifas administrativas.

«Esto es algo que los bancos no necesariamente puedan arreglar, lo cual es nuevo», subraya McMahon. «Tienes una gran parte de la economía que debe salir de ahí por si sola».

En enero, los medios estatales chinos declararon la victoria de China sobre todos estos asuntos, diciendo que desactivaron «la bomba» al reducir las tasas de apalancamiento en los bancos. El coronavirus podría revertir todo ese progreso, de acuerdo con las calificaciones globales de S&P, y elevar los índices de apalancamiento a niveles nunca vistos en décadas. En estas circunstancias, el gobierno deberá ser muy cuidadoso sobre cómo manejar esta situación. Es por eso que la recuperación de China será un trabajo duro, no una recuperación rápida.