Incomodado en un primer set irregular, Carlos jugó un tie-break impecable para encarrilar un duelo complicado ante Molcan. Musetti, último escollo de cara al título.
Bordando el tenis, jugando un partido horrible, con momentos de inspiración y otros de dudas. El tenis de Carlos Alcaraz en el ATP Hamburgo 2022 ha ido oscilando entre diferentes niveles, pero existe un denominador común en la trayectoria del murciano en este torneo: su seguridad a la hora de afrontar los momentos importantes del partido, su capacidad para subir el nivel cuando verdaderamente lo necesitó. El partido de semifinales ante Alex Molcan fue otra buena muestra de ello: Carlitos tuvo que trabajar muy duro para llevarse el primer set, y no fue hasta el tie-break de dicho parcial que no vimos su versión más demoledora. A partir de ahí, el segundo set no tuvo ninguna historia (7-6(2), 6-2) y el de El Palmar se da el gusto de volver a una final, donde se medirá a Lorenzo Musetti.
Comenzaron ambos buscándose las cosquillas, pero parecía bastante claro que la propuesta de Molcan no era la de aguantar pasando bolas desde el fondo de la pista. Constantes cambios de alturas y variaciones, ángulos endiablados y muchas dejadas, la mayoría de ellas desde el lado del revés. Todo eso propuso el eslovaco, que también intentó no perder la línea de fondo. Carlitos no terminaba de encontrar su tenis, en especial debido al impresionante desempeño al resto de Alex: el pupilo de Marian Vajda solo erró un resto en todo el primer set, presionando constantemente el servicio de Alcaraz. Fue el motivo por el que cada vez que Carlos parecía desmarcarse en el marcador, Molcan acababa encontrando una contrarotura que ponía hielo a las inercias positivas. Dos veces se dio esta circunstancia en un primer set realmente igualado. Solo podía terminar en un tie-break, claro.
Y es aquí cuando Alcaraz volvió a elevar su nivel. Daba igual que su rival hubiese salvado dos pelotas de set con dos puntos impresionantes, enviones de confianza para un tipo que realmente creía en poder superar al español. Alcaraz se acabó aislando de todo ello, de todas las ventajas desperdiciadas, y jugó un desempate descomunal, elevando su cuenta de golpes ganadores a los 20 (acabó con 32 winners, 25 de ellos por el lado de una derecha que en tierra batida es simplemente mortífera) y cortando de raíz la rebelión del eslovaco. Fue un primer set trabajadísimo, rozando la hora de encuentro, pero un primer set que acabaría definiendo el encuentro.
MOLCAN SE QUEDA SIN GASOLINA
El eslovaco fue un espejismo de su versión en la primera hora de partido, aguantando medianamente el tipo en el inicio del segundo set, pero tirando la toalla una vez recibió la primera rotura. Carlos parecía estar por todas partes, y mandaba un mensaje de superioridad física brutal: Molcan sobreutilizó la dejada y en muchas ocasiones tuvo éxito, pero siempre se encontraba a un Alcaraz dispuesto a cambiar de ritmo y buscarlas absolutamente todas. Daba la sensación de que para ganar hoy al murciano hubiese sido necesario aguantar cuatro horas en la pista, un esfuerzo físico que Molcan no estaba dispuesto a acometer. El resultado del segundo set define muy bien la diferencia de nivel, y el 7-6(2) y 6-1 final deja a Alcaraz en su tercera final de ATP 500 esta temporada, buscando su tercer triunfo en torneos de esta categoría tras Rio y Barcelona. Solo Lorenzo Musetti puede parar a Carlitos sobre un tapete, la tierra rojiza de Hamburgo, donde se está desenvolviendo de maravilla. ¿Habrá sorpresa mañana?
Fuente: puntodebreak.com