Un estudio demuestra cómo el estrés provocado por la cirugía, el embarazo o la Covid-19 aumentaron los signos de la edad biológica, y cómo estos podían revertirse después de la recuperación.
El tiempo cronológico es irreversible, las agujas del reloj giran inexorablemente en un único sentido y nosotros, los seres vivos, envejecemos a su compás. Sin embargo, aunque no es posible hacer retroceder el reloj de nuestra edad cronológica, nuestra edad biológica puede resultar ser más flexible.
La edad biológica refleja la salud de las células y los tejidos de una persona, y puede verse influenciada por enfermedades, cambios en el estilo de vida, en las condiciones ambientales o por el estado psicológico.
Si bien durante los últimos años los científicos han encontrado indicios de que la edad biológica podría ser reversible, ahora un nuevo estudio dirigido por investigadores del Hospital Brigham and Women’s, adscrito a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, acaba de proporcionar la primera evidencia sólida de que el alivio del estrés podría restaurar la edad biológica. Sus resultados, los cuales tienen implicaciones en el desarrollo de nuevos fármacos antienvejecimiento, se publican esta semana en la revista especializada Cell Metabolism.
«Tradicionalmente, se ha pensado que la edad biológica simplemente aumenta, sin embargo nosotros planteamos la hipótesis de que en realidad es mucho más dinámica», explica Jesse Poganik, investigador del departamento de genética del Hostiral Brigham and Women’s y autor principal del trabajo. “El estrés severo puede desencadenar el aumento de la edad biológica, pero si ese estrés es de corta duración, los signos del envejecimiento biológico pueden revertirse”.
Para poner a prueba esta hipótesis Poganik y sus colegas recopilaron datos en varias situaciones susceptibles de causar un estrés fisiológico severo. Así, examinaron muestras de sangre de pacientes de edad avanzada que se sometieron a una cirugía de emergencia, observando muestras recolectadas inmediatamente antes de la cirugía y unos días después de esta. El equipo también analizó muestras de sangre de ratones y personas durante diferentes etapas del embarazo, así como antes y después del parto. Y en un tercer experimento, el equipo examinó las muestras de pacientes que dieron positivo por Covid-19 y fueron admitidos en la unidad de cuidados intensivos.
El equipo empleó los llamados relojes biológicos para determinar la salud de las células y los tejidos. Los relojes biológicos miden los niveles de metilación del ADN, unos cambios moleculares que pueden indicar un aumento en el riesgo de morbilidad y mortalidad; unos marcadores ampliamente utilizados en el campo de la investigación del envejecimiento.
Fue de este modo que los investigadores pudieron observar indicios de que la edad biológica aumentaba en situaciones de estrés fisiológico múltiple, un efecto que no obstante se revertía cuando el factor estresante se resolvía. Por ejemplo, en el análisis de los pacientes que se sometieron a una cirugía mayor, el equipo encontró que los signos de la edad biológica aumentaron entre aquellos que se sometieron a una cirugía de emergencia para reparar una fractura de cadera. Esos, no obstante, regresaron a los valores iniciales de 4 a 7 días después de la cirugía.
En el caso de los efectos del embarazo sobre la edad biológica, los investigadores comprobaron un patrón en humanos y ratones en el que la edad biológica aumentaba durante el embarazo hasta el momento de dar a luz, donde los valores de metilación del ADN alcanzaron su punto máximo antes de empezar a disminuir tras el alumbramiento.
Y entre los pacientes hospitalizados con Covid-19, el equipo observó un aumento en la edad biológica que se revirtió parcialmente en el momento del alta de la UCI para las pacientes femeninas, pero no así entre los hombres.
Los autores destacan que los relojes biológicos que están empleando son biomarcadores, parámetros que pueden reflejar la edad biológica o que podrían estar impulsados por otros factores aún no identificados. También señalan que no todos los sujetos recuperan su edad biológica al mismo ritmo o en la misma medida, por lo que comprender cómo y por qué aumenta la edad biológica podría resultar clave en futuros estudios sobre la recuperación de pacientes ante ciertas afecciones.
«Nuestros hallazgos desafían el concepto de que la edad biológica solo puede aumentar a lo largo de la vida de una persona y sugieren que es posible identificar intervenciones que podrían retrasar o incluso revertir parcialmente la edad biológica», comenta por su parte el coautor del trabajo, Vadim Gladyshev, compañero de departamento de Poganik. “Cuando se alivió el estrés, se pudo restaurar la edad biológica. Esto significa que encontrar formas de ayudar al cuerpo a recuperarse del estrés podría aumentar la longevidad”, concluye.
Fuente: nationalgeographic.com.es