Los manifestantes denuncian el bombardeo a infraestructuras civiles en la capital y otras parte, además del traslado forzoso del mandatario y su esposa fuera del país.
Este sábado, un ambiente de indignación y resistencia ha tomado las principales plazas y avenidas del país. Sectores populares se mantienen en movilización sostenida para repudiar lo que califican como una agresión directa de Washington contra la soberanía nacional, tras la operación militar que terminó con el traslado forzoso del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores fuera del territorio venezolano.
Los manifestantes, apostados en puntos estratégicos de todos los estados, denuncian que la captura del jefe de Estado no es un hecho aislado. Para quienes hoy protestan, el bombardeo y posterior secuestro del mandatario representan el punto más crítico de una política de hostigamiento que incluye el bloqueo marítimo en el Caribe y la incautación de cargamentos de crudo.

«No es solo por un hombre, es por el respeto a nuestra autodeterminación», coincidieron varios voceros durante las concentraciones.
En las calles, el reclamo es unánime: la restitución del hilo constitucional y el regreso inmediato de la pareja presidencial. Los venezolanos denuncian que estas acciones unilaterales, ejecutadas sin aval internacional, buscan el control de los recursos naturales del país vulnerando principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas.















