El Gobierno de Biden está estudiando el impacto del yuan digital, e incluso contemplando la creación del dólar digital para hacerle frente.

Incluso cuando China crece en poder económico y militar, tal vez nada revela más la debilidad Pekín que el control estadounidense del sistema financiero global.

China recientemente ha buscado formas para contrarrestar las sanciones de Estados Unidos después de que la Administración de Trump atacara a funcionarios y compañías chinas por políticas desde el Mar de China Meridional hasta Xinjiang. El líder de Hong Kong no puede acceder a una cuenta bancaria y un alto ejecutivo de Huawei está detenido en Canadá. Incluso los bancos estatales de China están cumpliendo con las sanciones de EE.UU.

Esa es una de las razones por las que el Gobierno de Biden está comenzando a estudiar si el desarrollo de una moneda digital por parte de China dificultará que EE.UU. aplique sanciones, informó Bloomberg a principios de este mes. El yuan digital, que podría ver un despliegue más amplio en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en Pekín, también está impulsando a EE.UU. a considerar la creación de un dólar digital.

Pero en lugar de desafiar el dominio del dólar estadounidense y neutralizar las sanciones, el yuan digital parece tener un potencial más geopolítico, ejerciendo influencia sobre las empresas multinacionales y los Gobiernos que quieren acceder a los 1.400 millones de consumidores de China. Dado que China tiene la capacidad de monitorear las transacciones que involucran la moneda digital, puede ser más fácil tomar represalias contra cualquiera que rechace a Pekín por temas controversiales como Taiwán, Xinjiang y Hong Kong.

“Si piensa que EE.UU. tiene mucho poder a través de nuestras sanciones del Tesoro, aún no ha visto nada. Esa moneda se puede apagar como un interruptor de luz”, dijo la semana pasada Matt Pottinger, exasesor de seguridad nacional adjunto de EE.UU. en la Administración de Trump en una audiencia de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China.

Hasta ahora, en general, China se ha resistido a sancionar a empresas extranjeras en respuesta a las acciones de EE.UU. contra compañías como Huawei, y se ha abstenido de publicar una “lista de entidades poco confiables” diseñada para castigar a cualquiera que socave la seguridad nacional. Cualquier medida para cortar el acceso al yuan digital conllevaría riesgos igualmente altos, lo que podría provocar que los inversionistas extranjeros hagan las maletas y se vayan.

Controlar el acceso al mercado masivo de China sigue siendo la mejor manera para que Pekín devuelva el golpe a EE.UU.: mientras las empresas chinas aún quieran acceder al mundo financiero más amplio dominado por EE.UU. y sus aliados, Washington puede aplicar sanciones efectivamente contra casi cualquier persona que no opere exclusivamente en la órbita de China. Y Pekín tiene pocos incentivos para evitar el dólar.

Mientras el presidente chino, Xi Jinping, ha pedido una mayor autosuficiencia en tecnologías clave como los chips avanzados de computadora, un desacoplamiento financiero de EE.UU. solo dañaría la economía de China y potencialmente dejaría al Partido Comunista más expuesto a ataques desestabilizadores. Después de que Xi terminara efectivamente la autonomía de Hong Kong el año pasado con una ley de seguridad nacional, EE.UU. se abstuvo de cortar la capacidad del territorio para acceder a dólares estadounidenses debido a la posible devastación del sistema financiero global.

‘Gran riesgo comercial’

El uso generalizado del yuan digital, también conocido como e-CNY, tiene el potencial de entregar más datos al banco central de China sobre las transacciones financieras que los grandes gigantes tecnológicos, lo que permitiría al Partido Comunista fortalecer su control sobre el poder y afinar las políticas para impulsar la economía. Si bien ese nivel de control puede impulsar el crecimiento en la segunda economía más grande del mundo, también presenta el riesgo de asustar a las empresas y Gobiernos que ya desconfían del historial de China en materia de derechos de propiedad intelectual, coerción económica y Estado de derecho.

La capacidad de China para ver cada transacción puede dificultar que los bancos extranjeros utilicen el yuan digital y aun así cumplir con las reglas de confidencialidad en sus países de origen, según Emily Jin, asistente de investigación en Center for a New American Security. Pero, agregó, la moneda podría atraer a algunos regímenes que priorizan el control sobre la protección de la privacidad.

Fuente: elespectador.com